martes, 14 de julio de 2015

Ahora, la gente común



Desde hace algo más de un año, soy activista a tiempo completo. Es decir, dedico (todos y cada uno de) mis días a buscar y ejecutar iniciativas que espero que conduzcan a que todos vivamos un poco mejor... especialmente los que viven peor y tienen, por tanto, legítima urgencia. “Trabajar por los demás”, como me dijo hace unos días Jose, socialista y el primer alcalde de la democracia de la pequeña localidad aragonesa de Biota.

Hace algo más de un año, dejé temporalmente mi trabajo como científico para poner mi esfuerzo al servicio del cambio social en una herramienta llamada Podemos. He sido eurodiputado durante nueve meses y medio y hoy soy diputado autonómico en las Cortes de Aragón. Ha sido un año vertiginoso y envolvente en el que he aprendido y he cambiado mucho, pero, por fortuna, no tanto como para haber olvidado cómo se ven las cosas desde fuera de este mundo en el que me he metido. Aún puedo, de vez en cuando, dar un paso atrás y mirar los acontecimientos desde los ojos de esa persona que entendía algo de mecánica cuántica pero no mucho del juego de la política.

Desde mi nuevo lugar de activista a tiempo completo, por ejemplo, me preocupan los diferentes sistemas de primarias internas. Pienso y debato a menudo sobre si listas abiertas o cerradas... o si sistema Dowdall; si circunscripción única o autonómica o provincial; si lógica de equipo o lógica de pluralidad máxima a base de candidaturas independientes. Entiendo y comparto que muchos compañeros y compañeras activistas que quieren que su voz se oiga discrepen de sistemas de primarias que dificultan la entrada de independientes en las listas finales y así lo he manifestado públicamente.

Con mis ojos de ciudadano común, sin embargo, lo que más me importa es que los representantes me representen; que sean como yo, que entiendan y vivan mis problemas. Que sean valientes y honestos y defiendan a la mayoría. Cuando vuelvo temporalmente a mi viejo lugar, en el que no entendía de primarias y sin desmerecer la importancia del tema, me pregunto si el debate realmente da para tanto y si no hay otras cosas de las que hablar.

Desde mi nuevo lugar de activista sigo también con interés las diferentes corrientes y sectores dentro de los partidos y me fijo en quién ha firmado cada uno de los muchos manifiestos que van apareciendo por aquí y por allá. Entiendo los puntos de vista de unos y otros, empatizo más con algunos compañeros y compañeras y suscribo algunos textos que —desde dentro del juego político— juzgo importantes o más o menos acertados.

Desde mi viejo lugar de científico teórico y persona de la calle, sin embargo y aunque resulte duro escribirlo, no entiendo por qué toda esta gente tan lista y tan trabajadora dedica semejante cantidad de tiempo y esfuerzo a los culebrones internos cuando hay tantísimas cosas que hacer fuera de los partidos. Con mis ojos de ciudadano común, leo los manifiestos y no entiendo muy bien en qué se diferencian y por qué tanto ruido con ellos.

Como militante informado de Podemos, de nuevo, miro con curiosidad y respeto iniciativas como Ahora en Común y me consta que a muchos compañeros y compañeras les pasa lo mismo. Me agrada ver auditorios llenos de activistas con deseo de cambio y creo que, desde estos espacios, se plantean debates que resultan interesantes para cualquiera que esté metido en el ajo... para cualquiera que esté metido en el ajo, repito. El pasado viernes me vi en directo una buena parte de la asamblea de Ahora en Común y seguí las diferentes intervenciones con atención y fui tomando muchas notas mentales; percibiendo y calibrando los matices.

La persona no militante que aún soy a veces, sin embargo, no entendió muy bien por qué todo el diálogo era tan autorreferente. Entre el aburrimiento y el enfado, el ciudadano que aún hay en mí y que a veces mira por mis ojos, fue comprobando cómo se sucedían los comentarios que hablaban para y sobre los activistas informados de la sala o para y sobre las diferentes fuerzas políticas que estaban allí... o las que no estaban, o las que se les esperaba o no se les esperaba tanto. Que si la confluencia, que si la convergencia, que si la unidad popular, que si un acuerdo de mínimos. El paro, la corrupción, la pobreza energética, la financiación del sistema público de I+D o la reforma fiscal —en cambio— se tocaban tangencialmente o con la punta de los dedos... o ni eso.

Al día siguiente, en el Foro por el Cambio que organizó Podemos en el obrero barrio de Vallecas, más de 2.500 asistentes en 38 mesas adoptaron la actitud dialéctica inversa: se habló de todos los ejes temáticos que definen el presente y el futuro de nuestro país y de nuestra gente y apenas se oyó la palabra Podemos. Se habló de sanidad, vivienda, TTIP, cultura, economía, discapacidad, ciencia o infancia. La mirada, lejos del ombligo, hacia afuera, hacia la sociedad, hacia adelante. El objetivo: escribir, con la participación de centenares de movimientos y plataformas de la sociedad civil, el mejor programa electoral para las elecciones generales. Los ojos del activista y los de la persona de a pie, curiosamente —en este caso— vieron lo mismo.

Volviendo a casa en el tren, repasé la clave que nunca debemos olvidar en este tiempo acelerado: Esto no va de nosotros, no va de las fuerzas o plataformas políticas, no va de los logotipos o las marcas y, sobre todo, no va de los militantes y los activistas. Esto no va de nosotros. Esto va de esa inmensa mayoría de la gente que nunca baja a las asambleas, que no hace campañas, que no milita y no firma manifiestos. Esto va de los excluidos y de los que empiezan a ver el futuro borroso. De todos esos que votaron candidaturas municipalistas pensando que votaban a Podemos... y en el fondo tenían bastante razón. Esto va de los que no entienden la diferencia entre listas abiertas y sistema Dowdall, pero saben perfectamente lo que cuesta llegar a fin de mes, no poder pagar la hipoteca o que el hijo se te tenga que ir a Alemania porque aquí es imposible conseguir trabajo.

Los militantes son —somos— indispensables y es fundamental que estemos motivados. Pero eso se consigue pensando hacia afuera, con los ojos de los ciudadanos no activistas, hablando para y sobre la gente, de sus problemas y de sus vidas... y buscando soluciones. Si no, acabaremos en la autorreferencia de los partidos viejos y no habrán hecho falta tantas alforjas para este viaje.


Artículo de Pablo Echenique (secretario general de Podemos en Aragón)

Ahora, la gente común

¿Desbordando Podemos?



Para impedir que Podemos gane las elecciones ha sido necesario dar un golpe de Estado financiero en Grecia. Ha sido necesario inventar Ciudadanos. Ha sido necesario, también, movilizar un ejército de periodistas y tertulianos para que emprendieran una campaña difamatoria de calumnias, mentiras y bellaquerías dementes. Ha sido necesario que el fiscal del Estado actuara como un mafioso y que el Ministro del Interior actuara como fiscal. Se han abierto falsos expedientes, se han puesto denuncias falsas, se han filtrado datos fiscales infringiendo la legalidad. En fin, no se ha reparado en medios.

En resumen, nuestros enemigos se han tomado a Podemos muy en serio. Los poderes económicos internacionales se han tomado a Podemos muy en serio. El mundo entero se ha tomado a Podemos muy en serio.

¿El mundo entero? ¡No! Una aldea de irreductibles galos resiste ahora y siempre porque lo suyo es resistir. Da un poco igual a qué haya que resistir con tal de resistir. Y así, mientras el mundo de los más poderosos se tomaba en serio a Podemos, un puñado de izquierdistas ha decidido que Podemos es un cadáver político. Si Podemos no ha ganado lo suficiente, o si ha bajado en las encuestas, no es por la miserable campaña de difamación y de calumnias, no es porque hayan inventado C’s, no es por la intervención del fiscal y del ministro, no es por la amenaza de un golpe de Estado financiero. No: es porque Podemos no es suficientemente democrático.

Este increíble diagnóstico ha llevado a algunos viejos y jóvenes izquierdistas a intentar liderar lo que se está llamando un desbordamiento popular de Podemos en torno al lema ‘Ahora en Común’. Contra lo que piensan los poderes fácticos nacionales e internacionales, Podemos no sólo no puede ganar, sino que es una rémora y un obstáculo. Más o menos lo que en Podemos, al principio, se decía de IU, se dice ahora de Podemos. Es más, se diagnostica que Podemos lleva el peor de los caminos: convertirse en una nueva IU esclerotizada, burocrática y antidemocrática. Y para poner remedio a esta inevitable deriva, Ahora en Común comienza, precisamente, por unirse a IU y, nada menos, que a algunos conocidos ex-socialistas.

He leído el Manifiesto de Ahora en Común y está perfecto. Me recuerda mucho, en efecto, al espíritu inicial de Podemos. Eso es lo único que tiene de malo, que es un espíritu inicial. Que para que eso funcionara, haría falta un año de incansables esfuerzos organizativos y, además, me temo que el resultado sería, en el mejor de los casos (y me permito dudarlo), el Podemos actual. ¿Por qué este empeño en volverlo a repetir todo desde el principio? Lo siento, pero a mí no se me ocurre otra explicación que la de cambiar a los protagonistas. Hay gente con mucho afán de protagonismo, es triste, pero es así. Hay muchos para los que Podemos tiene un inconveniente fundamental: que no se les ocurrió a ellos. Una objeción fatal (muy masculina, dicho sea entre paréntesis).

Estoy ahora en un pueblo de Ávila, de esos que votan masivamente al PP. En las últimas elecciones, sin embargo, hubo casi un millar de votos para Podemos. Y todo el mundo sabe lo que es Podemos, aunque sea para ponerlo a parir. ¿Realmente alguien piensa que tiene sentido empezar ahora a explicar que en las próximas elecciones hay que votar a una cosa llamada Ahora en Común o algo parecido? ¿Realmente se enterarán en estos pueblos de Ávila de quePablo Iglesias ha traicionado a los movimientos sociales y que los movimientos sociales han desbordado a Podemos y son ya un clamor popular? ¿Se enterará alguien siquiera de los que no tienen tiempo para pasarse el día colgados de las redes sociales discutiendo con la Inteligencia colectiva? ¿Y eso se va a lograr en el mes de agosto, antes de las elecciones? ¿Y se va a lograr por procedimientos más democráticos, puros e inmaculados que los de Podemos?

Decía Althusser: “Algunos piensan que la ciencia surgirá de la reunión de todos los ignorantes”. Si se reúne a suficientes ignorantes, la verdad emergerá por sí sola. Otros piensan, en el mismo sentido, que si conseguimos reunir en una inmensa asamblea a todos los que llevan treinta años especializados en perder, lograrán explicarnos cómo se gana.

¿Esto quiere decir que en Podemos se está haciendo siempre todo bien? Por supuesto que no. Está claro que se hacen todo el rato muchas cosas mal. Pero eso suele ocurrir cuando se hacen cosas, cuando se hace algo. Ocurre menos cuando no paran de darse lecciones sin hacer nada de nada. En Podemos hacen muchas cosas mal pero hay que reconocer que, por lo menos, hicieron una cosa bien. Una cosa bien, eso ya es muchísimo. Sobre todo, Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias hicieron una televisión. Inventaron un arma, en lugar de un montón de proclamas. Un arma como las del enemigo, muy modesta, pero que dio unos resultados que han conmovido el mapa político español e incluso europeo. Tras el 15M se estaba esperando a alguien que tuviera una idea semejante. Y ellos la tuvieron y lo cambiaron todo. Y por cierto, desde el principio, hubo muchos de esos irreductibles galos eternamente disconformes (estalinistas y trotskistas por un lado y negristas por otro) que no pararon de criticar y criticar que se utilizaran desde la izquierda medios como la televisión, argumentando que eso era hacer el juego al enemigo y perder el tiempo. Pero pelillos a la mar.

Juan Carlos y Pablo no fueron los únicos, por supuesto. Otros y otras inventaron la PAH y ahoraAda Colau es alcaldesa de Barcelona. Por suerte, muchos de los que ahora ponen como ejemplo contra Podemos a Ahora Madrid, perdieron las primarias en Ahora Madrid y gracias a que ellos perdieron, gobierna en Madrid Manuela Carmena. No pongo en duda que la otra lista era magnífica y estaba llena de amigos y amigas míos, pero tampoco pongo en duda que no habría sacado ni un tercio de los votos que sacó Manuela Carmena. Así es que fue Manuela Carmena (sin despreciar una notable colaboración del grupo PRISA) la clave del éxito de Ahora Madrid, y no el método Ahora Madrid que ahora tanto encumbran los que perdieron en Ahora Madrid.

Podemos hizo, sobre todo, una cosa bien. Frente a las tendencias anarcolíquidas del 15M, supo sacar del 15 M lo que ahí hubo de defensa de las instituciones frente al anarcocapitalismo de los mercados. Dio el paso, en suma, hacia las instituciones. Gracias a eso tenemos algo nuevo, que todavía no habíamos ensayado. Se dice mucho que las instituciones son un peligro y que hay que estar en la calle. Sí, y cuando se está en las instituciones hay que seguir en la calle (como se ha hecho en Grecia). Pero conviene recordar que lo de estar en la calle no tiene nada de nuevo. Llevamos dos décadas en la calle. Ha habido años que hemos tenido una manifestación o dos a la semana, una huelga o dos al trimestre. Volvíamos a casa contentos porque habíamos sido muchos y cabizbajos porque no nos habían hecho ni caso. Y así todo el rato. Lo nuevo no es estar en la calle, eso ya lo habíamos probado y lo vamos a seguir probando, por la cuenta que nos trae. Lo que sí que es una novedad es tener diputados en camiseta que son nuestros amigos y amigas. Eso no lo habíamos ensayado aún. Tener una televisión como la que inventaron Pablo y Juan Carlos. Eso no lo habíamos probado. Lo que no habíamos probado, lo que sí que es una novedad, es tener a Ada Colau de alcaldesa de Barcelona. Las instituciones en suma, nunca las habíamos probado. ¿Qué pasaría si empezara a haber jueces de los movimientos sociales? ¿Qué pasaría si, además de en La Tuerka, tuviéramos la posibilidad de intervenir en Telemadrid, en Canal Sur, en TVE? ¿Qué pasaría si tuviéramos policías que en lugar de detener emigrantes, investigaran y detuvieran banqueros? ¿Qué pasaría si nuestros amigos y amigas antisistema empezaran a ser jueces, periodistas, alcaldes, concejales, consejeros?

Todo ello ha empezado, poco a poco, a hacerse realidad. Y a mí no me cabe duda de que el milagro se llama Podemos. Porque fue Podemos quien convenció a los indignados de este país de dar el paso hacia las instituciones. Para eso hacía falta tener respeto por las instituciones. En lugar de clamar contra el sistema parlamentario, gracias a Podemos se comprendió que lo malo de nuestros sistemas parlamentarios no es que sean parlamentarios, sino precisamente, que no lo son, pues son más bien dictaduras económicas disfrazadas de parlamentarismo. Hacía falta comprender que nuestro enemigo no era el parlamentarismo, sino el sistema económico que convierte el parlamentarismo en una estafa. Decía Marx: “un negro es un negro, solo bajo determinadas condiciones se convierte en un esclavo. Una máquina de hilar es una máquina de hilar, solo bajo determinadas condiciones se convierte en capital. En tanto que máquina, ahorra esfuerzos a la humanidad y la libera del imperio de la necesidad. En tanto que capital, alarga la jornada laboral e impone al hombre el yugo de las fuerzas naturales”. No era tan difícil de entender. Y no es tan difícil de entender que lo mismo podría hacerse con nuestras tan vilipendiadas instituciones: un parlamento, es un parlamento, sólo bajo determinadas condiciones se convierte en una estafa, un ayuntamiento es un ayuntamiento, solo bajo determinadas condiciones se convierte en una cueva de ladrones, un tribunal es un tribunal, solo bajo determinadas condiciones se convierte en una broma de mal gusto. No se trata, pues, de inventar algo mejor o más lúdico, creativo o transversal que los parlamentos, los ayuntamientos y los tribunales, sino de cambiar sus condiciones. Era este un discurso fácil de comprender y la gente lo comprendió (excepto algunos izquierdistas, por supuesto). No pedimos la Luna, pedimos que este sistema que dice ser un Estado de Derecho sea lo que dice ser: un Estado de Derecho. Esto tiene que ver, desde luego que sí, con saber jugar bien con ciertos significantes vacíos, como dice Errejón. Pero, en su esencia, esto no lo inventó Laclau. Lo inventó toda la tradición republicana. Y en este país lo inventó hace mucho tiempo Julio Anguita. Y lo machacaron. Como ahora están intentando machacar a Podemos. Pero quizás esta vez no lo van a lograr.


Artículo de Carlos Fernández Liria (profesor de Filosofía en la UCM)

¿Desbordando Podemos?

Forniquemos en Común


Hola, respetable y respetuosa ciudadanía. Visto que faltan verdaderas plataformas de empoderamiento ciudadano me he decidido a crear esta. Será un agrupación de electores tan horizontal que cualquier erección no justificada será detectada desde la lejanía... La unidad en la fornicación nos permitirá llegar bien juntos hasta nuestros sillones deseados... El SG será el que la tenga más larga... Éste utilizará su miembro para barrer cualquier indicio de verticalidad que observe en el horizonte... Previamente, por supuesto, se realizarán 22 vueltas de votaciones para determinar si el barrido se ejecutará de izquierda a derecha o por el contrario se hará de derecha a izquierda...

Se realizará también unas primarias en las que todas las listas serán enormes, super abiertas, multi regionales, circunscritamente responsables y un poco ovaladas en las puntas... Las listas serán de cremallera inversa o de botones, según se decida en un referendum treméndamente vinculante que abarcará a toda la comunidad europea... El sistema utilizado para determinar los 3.456 miembros del Consejo Fornicativo y los 1.220 de la Comisión de Guarrerías se realizará siguiendo el sistema VUT (Voto Único Transferible). Los líderes autonómicos y locales se escogerán por sorteo directo, aunque todos tendrán premio...

Todos los cargos erectos podrán ejercer su legislatura un máximo de tres meses y serán relevados de sus puestos por los siguientes en las listas, con el fin de permitir que todos y cada uno de los candidatos pueda calentar el sillón un rato y pueda incluir su experiencia en el curriculum...

Ni que decir tiene que todo el mundo está invitado, sea cual sea su especie, raza, sexo, nacionalidad, religión, estado mental, estado civil, equipo de fútbol, orientación política y signo zodiacal...


Forniquemos en Común
Creado por Rogoyin en Plaza Podemos